La actividad física es todo tipo de movimiento corporal que
realiza el ser humano durante un determinado periodo de tiempo, ya sea en su
trabajo o actividad laboral y en sus momentos de ocio, que aumenta el consumo
de energía considerablemente y el metabolismo basal, es decir, la actividad física consume
calorías.
La cantidad que se necesita de actividad física depende de
los objetivos individuales de salud, ya sea que se esté tratando de bajar de
peso y que tan sano se esté en el momento.
Un proceso metabólico es aquel involucrado en la
transformación de la materia en energía.
La nutrición es principalmente el aprovechamiento de los nutrientes,
manteniendo el equilibrio homeostático del organismo a nivel molecular y
macro-sistémico, y por tanto garantizando que todos los eventos fisiológicos se
efectúen de manera correcta, logrando una salud adecuada y previniendo
enfermedades.
Los procesos macro sistémicos están relacionados a la
absorción, digestión, metabolismo y eliminación. Los procesos moleculares o
micro sistémicos están relacionados al equilibrio de elementos como enzimas,
vitaminas, minerales, aminoácidos, glucosa, transportadores químicos,
mediadores bioquímicos, hormonas, etc.
Problemas metabólicos o alimenticios llevan a un bajo
desempeño en la actividad física por desequilibrio entre lo que se fabrica
(anabolismo) y lo que se destruye. Estos trastornos pueden ser fatales para las
personas. Entre los ejemplos comunes de estas dificultades están la obesidad,
la anorexia y la bulimia.
En los seres vivos hay dos tipos principales de procesos
metabólicos, Estos procesos se llaman anabolismo y catabolismo, y están
relacionados entre sí. En uno se construye y en el otro se descompone o se
degrada.
Los procesos
anabólicos son procesos metabólicos de construcción. En estos procesos se
consume energía. Los seres vivos utilizan estas reacciones para formar, por
ejemplo, proteínas a partir de aminoácidos. Mediante los procesos anabólicos se
crean las moléculas necesarias para formar nuevas células. Es el responsable de
la formación de los componentes celulares y tejidos corporales y por tanto del
crecimiento.
Los procesos
catabólicos son procesos metabólicos de degradación. En los procesos
catabólicos se produce energía. Una parte de esta energía no es utilizada
directamente por las células, sino que se almacena formando unas moléculas
especiales. Estas moléculas contienen mucha energía y se utilizan cuando el
organismo las necesita. En el catabolismo se produce, la energía que las células musculares
utilizan para contraerse, la que se emplea para mantener la temperatura del
cuerpo, o la que se consume en los procesos anabólicos.
El metabolismo es el estudio de la química, la regulación y
la energética de miles de reacciones que proceden en una célula biológica.
Todos los organismos siguen las mismas rutas generales para extraer y utilizar
energía. La diferencia metabólica más importante entre los organismos es la
forma específica en que obtienen energía para llevar a cabo los procesos de la
vida. Los autótrofos requieren del CO2 atmosférico como única fuente de carbono
y energía solar para fabricar otras biomoléculas. En cambio los heterótrofos
obtienen energía de los compuestos complejos de carbono que ingieren y que
habitualmente se encuentran en los autótrofos.
Para la actividad física es siempre necesario un gasto
considerable de energía por parte de los músculos. Los procesos del metabolismo
influyen de manera directa y de gran importancia en la posibilidad de llevar a
cabo este tipo de actividades. Como vimos anteriormente, el anabolismo es el
responsable de la síntesis de biomoléculas, que se traduce en la fabricación de
tejidos. Para un deportista esto puede llegar a ser una necesidad primordial,
porque es el medio por el cual aumenta su masa muscular y corporal y desarrolla
su físico. Un deportista bien alimentado, con una nutrición balanceada y un
metabolismo correcto conseguirá ir aumentando gradualmente el tamaño de sus
músculos y fortalecerlos.
Las reacciones anabólicas y catabólicas siguen lo que se
llaman rutas metabólicas; ambos tipos de rutas se combinan unas con otras para
producir compuestos finales específicos y esenciales para la vida. La
bioquímica ha determinado la forma en que se entretejen algunas de estas rutas,
pero muchos de los aspectos más complejos y ocultos se conocen sólo en parte.
En esencia, las rutas anabólicas parten de compuestos químicos relativamente
simples y difusos llamados intermediarios. Estas vías utilizan la energía que
se obtiene en las reacciones catalizadas por enzimas y se orientan hacia la
producción de compuestos finales específicos, en especial macromoléculas en
forma de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Valiéndose de otras
secuencias enzimáticas y moviéndose en sentido contrario, las rutas catabólicas
disgregan las macromoléculas complejas en compuestos químicos menores que se
utilizan como bloques estructurales relativamente simples.
El anabolismo es la síntesis de grandes moléculas complejas
a partir de otras precursoras más pequeñas. Esta ruta se caracteriza por
reacciones de reducción, requerimiento de entrada de energía y divergencia de
las vías de reacción. El catabolismo libera la energía potencial de las
moléculas combustibles y la captura de ésta en el ATP. El anabolismo utiliza la
energía libre en el ATP para realizar un trabajo; en consecuencia el
catabolismo y el anabolismo están acoplados.
La tasa metabólica basal (BMR) es el número de calorías que
utiliza el cuerpo cuando está en reposo y representa la mayor cantidad de
consumo de calorías de una persona. La tasa metabólica basal de un individuo
depende de las funciones del organismo como respiración, digestión, ritmo
cardíaco y función cerebral. La edad, el sexo, el peso y el tipo de actividad
física afectan la tasa metabólica basal, la cual aumenta según la cantidad de
tejido muscular del individuo y se reduce con la edad.
La tasa metabólica disminuye con la edad y con la pérdida de
masa corporal. El ejercicio aeróbico y un aumento de la masa muscular pueden
incrementar esta tasa metabólica.
El metabolismo basal de una persona se mide después de haber
permanecido en reposo total en un lugar con una temperatura agradable (20 °C) y
de haber estado en ayunas 12 ó más horas.
La actividad física aumenta el consumo de calorías y la tasa
metabólica basal, la cual puede permanecer elevada después de 30 minutos de una
actividad física moderada.
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